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Desde hace 30 años, se celebra cada 1 de octubre el Día Internacional de las Personas Mayores. En 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la resolución 45/106, declaró esa fecha como el Día Internacional de las Personas de Edad. Esta celebración tiene como objetivo promover políticas y programas centrados en las personas de edad avanzada con la finalidad de que sigan activas y participando de la sociedad. Uno de los ejes principales que mueve esta efeméride anual es fomentar el cuidado y promoción de la salud psico-emocional de las personas mayores.

En la actualidad, las personas mayores de 65 años representan el 9 % de la población mundial, según el ultimo informe “Perspectivas de la población mundial 2019”. En el año 2050, el número de personas mayores se estima en 1.500 millones, el 16% de la población total.

En España, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el número de personas mayores se acerca al 20 %, y este porcentaje seguirá aumentando. Por ello, la celebración de este día es una oportunidad para poner en valor la importante contribución de este grupo de edad a la sociedad, pudiendo contribuir a concienciar a todos los ciudadanos acerca de los problemas y retos que plantea el envejecimiento de la población.

Desde la Asociación de Familiares de Alzheimer de Valencia (AFAV) nos propusimos realizar una iniciativa que nos permitiese recoger el sentir de un grupo de personas mayores y sus reivindicaciones acerca de un tema concreto. En la actividad realizada este año 2020 el tema elegido fue el edadismo.

Con la finalidad de evaluar sus propias percepciones sobre esta cuestión se eligió un texto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) centrado en esta temática. Dado que en general la definición de edadismo es poco conocida transcribimos a continuación el texto de la OMS que sirvió de base para la actividad grupal planteada con las personas mayores:

El edadismo es la existencia de estereotipos y conductas discriminatorias hacia las personas en razón de su edad. Es un problema extendido e insidioso que afecta negativamente a la salud de las personas mayores. 

Se trata de actitudes que las personas mayores enfrentan a diario. Se les excluye del mercado de trabajo, se restringen los servicios sociales a los que pueden acceder y se les presenta en los medimos de comunicación mediante estereotipos. En definitiva, el edadismo margina y excluye a las personas mayores de su comunidad.

A pesar de ser un problema omnipresente, es el prejuicio social más “normalizado” y en muchos lugares no se actúa para combatirlo, como ocurre con el racismo o el sexismo. Lo vemos en los medios de comunicación, cuando presentan al grupo de personas mayores como “frágiles” y “dependientes”.

Influye en las instancias normativas, inconsciente o deliberadamente, cuando deciden reducir los presupuestos en lugar de realizar cambios en los servicios públicos e invertir en infraestructura para adaptarlas al envejecimiento de la población.

Estas actitudes generalizadas pero inadvertidas provocan la marginación social de las personas de edad y afectan negativamente a su salud y su bienestar.

Las personas mayores que se ven como una carga para los demás pueden acabar pensando que su vida tiene menos valor y, como consecuencia de ello, son más proclives a la depresión y el aislamiento social”.

El desarrollo de la actividad con el grupo de participantes se basó en la lectura del texto y la propuesta de una serie de preguntas que para ser respondidas requerían comprensión del mismo.  Además, se les plantearon otras cuestiones que requerían la reflexión personal de cada participante sobre las preguntas planteadas. Todas las respuestas fueron recogidas en un listado, puestas en común y debatidas por todos los integrantes del grupo.

Una de las preguntas planteadas requería que ellos mismos identificaran ejemplos de edadismo que generalmente pasan desapercibidos en nuestro día a día. A continuación se exponen algunos de los ejemplos identificados por ellos mismos:

  • Dificultad de contratación una vez superados los 50 años.
  • Con frecuencia las personas mayores se autoidentificaron como “invisibles” para los medios de comunicación, anuncios, programas, cine… Cuando aparecen en estos contextos, en general, se les presenta como personas frágiles, con poca capacidad y como una carga para la sociedad y para los sistemas públicos.
  • Las industrias de la moda y el ocio no atiende a sus necesidades, son ellos los que se tienen que adaptar a la oferta existente.
  • Uso por parte de entidades privadas y públicas de iconografía que no representa al conjunto de las personas mayores. Se les presenta en este tipo de señales como personas encorvadas y con bastones, generalmente con pelo gris y gafas. Las mujeres del grupo apuntaron, además, la idea de que este tipo de imágenes solía presentarlas con un recogido a modo de moño, señalando que este tipo de peinado pudo ser utilizado por sus madres o abuelas, pero en general no es un peinado usual en las mujeres mayores actuales.
  • Los puestos de responsabilidad suelen ser ocupados por personas de mediana edad.
  • Los mayores sienten que tienen poca representación en organismos oficiales como la Congreso o el Senado, o en entidades como las diputaciones o ayuntamientos.
  • Algunos componentes identificaron la edad de jubilación como un posible ejemplo de edadismo, puesto que este es un hecho administrativo que generalmente únicamente tiene en cuenta la edad cronológica.
  • Uso del término “tercera edad” como un término que los identifica como ciudadanos de menos categoría o valor.
  • Uso inadecuado de la palabra “anciano” en medios de comunicación e incluso en textos oficiales.

Además, identificaron algunos ejemplos de discriminación por edad que habían aparecido a consecuencia de la pandemia que estamos viviendo:

  • Medidas COVID más restrictivas, tomando como criterio principal la edad cronológica, sin tener en cuenta otros parámetros como el estado cognitivo y funcional ni las necesidades de conexión de las personas mayores con sus entornos sociales y familiares.
  • Cierre de centros de ocio para personas mayores (centros de jubilados, aulas de tercera edad, aulas de mayores…).
  • Propuestas de confinamiento de la población mayor.

Para finalizar la actividad, se les solicitó a los participantes que identificaran algún derecho por conquistar o mejorar. A continuación exponemos sus propias reivindicaciones:

  • Que la arquitectura de los edificios y la ciudad en general se adapten a estos grupos de edad, eliminando barreras arquitectónicas y con diseños más amigables con las personas mayores.
  • Que los transportes públicos y sus lugares de espera sean adaptados a las necesidades de este grupo. En general,  consideran escasos e incómodos los lugares de espera para  trenes, autobuses, metro… Además, identifican el acceso a algunos medios de transporte como inadecuados.
  • Respeto por parte de la familia y de la sociedad en general. Consideran que de forma general la sociedad los tiene en poca consideración pero que esta situación se agrava cuando padecen alguna enfermedad neurodegenerativa.

El mantenimiento de estas creencias y estereotipos acerca de la vejez y que nada tienen que ver con la realidad, no hacen sino impedir que esta etapa del ciclo vital sea vivida con plenitud por las personas mayores. Muchos de estos estereotipos son mantenidos de forma inconsciente, por ello, este tipo de actividades visibilización  y sensibilización en diferentes contextos, se hace necesaria para eliminar los estereotipos y favorecer un mejor trato hacia las personas mayores.

A modo de conclusión, es evidente que el grupo de personas mayores es un grupo heterogéneo. Para la toma de conciencia de la pluralidad de este grupo de población se requiere por el conjunto de la sociedad una escucha activa, tener presentes sus historias de vida, sus proyectos y anhelos, posibilitar y promocionar la participación en la sociedad, además de preguntar y reflexionar con ellos y no por ellos.

Mercedes Fernández-Ríos: Asociación Familiares Alzheimer Valencia (AFAV). Departamento Psicología Evolutiva y de la Educación, Facultad de Psicología, Universitat de València.

Rosa Redolat: Departamento de Psicobiología, Facultad de Psicología, Universitat de València.

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